VALORES
Desde el inicios de la humanidad siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la
belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, el criterio para darles valor ha
variado a través de los tiempos. Se puede valorar de acuerdo con criterios
estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos o, en otros
términos, por el costo la utilidad
el bienestar y el prestigio.
Los valores son cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Surgen con un especial
significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas.
En el sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que
un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor
se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un
valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más
valioso trabajar que robar. La práctica del valor desarrolla la humanidad de la
persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad.
Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.
Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes.
Los valores se refieren a necesidades humanas y representan ideales, sueños y aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias. Por ejemplo, aunque seamos injustos la justicia sigue teniendo valor. Lo mismo ocurre con el bienestar o la felicidad.
Los valores valen por sí mismos. Son importantes por lo que son, lo que significan, y lo que representan, y no por lo que se opine de ellos.
Valores, actitudes y conductas están estrechamente relacionados. Cuando hablamos de actitud nos referimos a la disposición de actuar en cualquier momento, de acuerdo con nuestras creencias, sentimientos y valores.
Los valores se traducen en pensamientos, conceptos o ideas, pero lo que más apreciamos es el comportamiento, lo que hacen las personas. Una persona valiosa es alguien que vive de acuerdo con los valores en los que cree. Ella vale lo que valen sus valores y la manera cómo los vive.
Pero los valores también son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con las demás personas. Permiten regular nuestra conducta para el bienestar colectivo y una convivencia armoniosa.
Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.
Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes.
Los valores se refieren a necesidades humanas y representan ideales, sueños y aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias. Por ejemplo, aunque seamos injustos la justicia sigue teniendo valor. Lo mismo ocurre con el bienestar o la felicidad.
Los valores valen por sí mismos. Son importantes por lo que son, lo que significan, y lo que representan, y no por lo que se opine de ellos.
Valores, actitudes y conductas están estrechamente relacionados. Cuando hablamos de actitud nos referimos a la disposición de actuar en cualquier momento, de acuerdo con nuestras creencias, sentimientos y valores.
Los valores se traducen en pensamientos, conceptos o ideas, pero lo que más apreciamos es el comportamiento, lo que hacen las personas. Una persona valiosa es alguien que vive de acuerdo con los valores en los que cree. Ella vale lo que valen sus valores y la manera cómo los vive.
Pero los valores también son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con las demás personas. Permiten regular nuestra conducta para el bienestar colectivo y una convivencia armoniosa.
Desde un punto
de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o
abstracciones que orientan el comportamiento
humana hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías
que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo.
Todo valor tiene una polaridad, ya que puede ser positivo y
negativo; es valor o contravalor.
Cualquier valor está vinculado a la reacción del sujeto que
lo estima. Hay unos más estimables que otros, les otorgamos una jerarquía.
Según ésta, los valores pueden clasificarse en vitales, materiales,
intelectuales,
morales, estéticos y religioso.
Los valores (dignos, apreciables) son instancias
válidas que se presentan en las actividades de los seres humanos, teniendo como
consecuencia la aceptación o el rechazo de que algo o alguien sea bueno o malo.
En nuestro país de manera general existe una juventud
que es heredera de valores como la independencia,
la solidaridad,
y la justicia
social. Sin embargo, en una parte de esa juventud pueden observarse síntomas
evidentes de crisis
de valores. Entre los síntomas están los siguientes: inseguridad
acerca de cual es el verdadero sistema de valores, qué considerar valioso y qué
antivalioso, sentimiento de pérdida de validez de lo que hasta ahora era
valioso y por tanto atribución de valor a lo que hasta entonces era
antivalioso, cambios en el sistema jerárquico, otorgándole mayor prioridad a
valores que eran más bajos.
CARACTERÍSTICAS DE LOS VALORES
Una de las características de los valores es la que se
denomina polaridad, ello significa que a cada valor corresponde un antivalor, a
aquello que posee un sentido valioso para la existencia se opone el significado
de lo que no tiene sentido para la misma.
¿Qué hace que algo sea valioso? La humanidad ha adoptado
criterios a partir de los cuales se establece la categoría o la jerarquía de
los valores.
Algunos de esos criterios son:
a.- Durabilidad: los valores se reflejan en el curso de la
vida. Hay valores que son más permanentes en el tiempo que otros. Por ejemplo,
el valor del placer es más fugaz que el de la verdad.
b.- Integralidad: cada valor es una abstracción íntegra en
sí mismo, no es divisible.
c.- Flexibilidad: los valores cambian con las necesidades y
experiencias de las personas.
d.- Satisfacción: los valores generan satisfacción en las
personas que los practican.
e.- Polaridad: todo valor se presenta en sentido positivo y
negativo; Todo valor conlleva un contravalor.
f.- Jerarquía: Hay valores que son considerados superiores
(dignidad, libertad)
y otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o
vitales). Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van
construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona.
g.- Trascendencia: Los valores trascienden el plano
concreto; dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad.
h.- Dinamismo: Los valores se transforman con las épocas.
i.- Aplicabilidad: Los valores se aplican en las diversas
situaciones de la vida.
j.- Complejidad: Los valores obedecen a causas diversas,
requieren complicados juicios y decisiones.


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